martes, 27 de diciembre de 2011

PREVISIONES DEL BCE PARA LA ZONA EURO

El último informe del Banco Central Europeo proyecta el panorama económico de la zona euro para este año y los dos próximos. Las proyeccciones incorporan una gran incertidumbre y la horquilla del crecimiento para 2012 y 2013 es amplia. Se espera un cierre para este ejercicio en torno al 1,5%-1,7%, mientras para 2012 se espera un crecimiento que estará situado entre el -0,4% y el 1,1%. El 2013 tendrá un comportamiento mejor aunque la horquilla estará situada entre el 0,3% y el 2,3%. En términos generales las perspectivas de crecimiento esperado se han revisado a la baja debido básicamente a las tensiones existentes en los mercados financieros, tanto en lo que se refiere a la financiación de la deuda pública de algunos países del área euro, como a las dificultades permanentes que siguen encontrando las entidades financieras monetarias y no monetarias para encontrar financiación a medio y largo plazo.
De hecho, las medidas tomadas en el Consejo de Gobierno del 8 de diciembre van en esa línea. En principio, se redujo 25 puntos básicos los tipos de interés oficiales para estimular una economía muy perjudicada por las condiciones actuales de financiación y los ajustes presupuestarios de los estados. La inflación por su parte está controlada, aunque existen factores que generan tensiones como el precio de las materias primas y las subidas de impuestos y precios administrados.

Las entidades financieras están teniendo problemas desde que comenzó la crisis, en un primer lugar por los problemas propios del sistema bancario originados tras las quiebras bancarias posteriores a 2008, y después por la dificultad de algunos estados para financiar su deuda pública que ha terminado contagiando a todo el sistema financiero. En el primer caso, el mercado interbancario y de deuda a largo plazo se cerraron por la desconfianza entre entidades e inversores, debido al desconocimiento sobre la cantidad real de activos tóxicos (básicamente subprime) que los bancos tenían en sus balances. En el segundo, las entidades financieras son los principales compradores de deuda pública de los estados, por lo que la exposición a activos de deuda de ciertos países ha generado incertidumbre sobre la recuperación del capital, obligando a éstas a tener que provisionar por la tenencia de determinados activos públicos, castigando aún más su cuenta de resultados. La decisión del Consejo Europeo de aumentar el capital principal al 9% sobre activos ponderados por riesgo, viene en la línea de generar confianza entre los inversores, reforzando los balances para facilitar que estos compren los bonos bancarios emitidos a largo plazo.
El Banco Central Europeo por su parte, ha tomado medidas no convencionales dirigidas ha estimular la liquidez en el sistema monetario. En primer lugar, el BCE ha procedido a habilitar dos líneas de financiación a largo plazo (36 meses) para facilitar la gestión y conseguir estabilidad en el coste de los pasivos bancarios, convirtiéndose así en complemento del mercado de bonos bancarios. En segundo lugar, se reduce el nivel de calificación crediticia de los activos admitidos como garantía en las operaciones de crédito del Eurosistema, en concreto bonos procedentes de la titulización de hipotecas residenciales y préstamos a PYMES. Y en último lugar, se reduce el coeficiente de caja desde  el 2% al 1% de manera que las entidades disponen de más dinero para utilizar. Como se puede observar, todas estas medidas van enfocadas a estimular la liquidez del sistema, y que el dinero fluya hacia la economía productiva, que sufre en gran medida los planes de reducción de balances de las entidades bancarias y los ajustes presupuestarios.

En el gráfico adjunto podemos ver el impacto de la crisis en el crecimiento de la financiación a los hogares. Mientras el crédito al consumo continua la senda descendente desde el pico conseguido en el segundo trimestre de 2010, registrando un descenso del 2% en el tercer trimestre de 2011, el crédito para adquisición de viviendas por su parte, ha remontado respecto al crecimiento plano durante la crisis bancaria, registrándose un crecimiento interanual del 4,32% en el mismo trimestre.