Recientemente el debate sobre austeridad versus crecimiento ha empezado a sesgarse hacia el segundo. Hasta ahora, se ha estado realizando una gran presión sobre la necesidad de la consolidación fiscal como fundamento del crecimiento económico futuro, pero la realidad está demostrando que un ajuste presupuestario excesivo por parte del conjunto de las economías desarrolladas puede debilitar tanto el consumo, que nos encontremos en una situación de recesión profunda y duradera. El Fondo Monetario Internacional en su Monitor Fiscal de Abril plantea la necesidad por parte de las autoridades nacionales de evitar una recesión económica, pero manteniendo los planes de consolidación presupuestaria en un entorno de fuertes turbulencias financieras. Esto supone un equilibrio complicado en tanto que los estabilizadores automáticos no se pueden estirar más, la financiación pública de ciertas economías europeas está comprometida por las tensiones en los mercados de deuda soberana, y la posibilidad de poner en marcha grandes planes de estímulo es insostenible precisamente por la falta de financiación para dichos planes. Se plantea por tanto, que el ajuste de los déficits se realice teniendo en cuenta indicadores ajustados por el ciclo económico, evitando así actuar de forma procíclica, o sea incrementando aún más el deterioro de la economía. Según las estimaciones del FMI, las economías desarrolladas reducirán un 1% el déficit ajustado en función del ciclo económico este año, indicando que aquellos países que tengan margen fiscal para moderar los ajustes que se están exigiendo de forma global, compensen los ajustes de otras economías cuyos problemas particulares les llevan a tomar medidas inaplazables.
Asimimo, el Fondo Monetario Internacional avisa que las decisiones que se tomen deben evitar errores ya que existe poco margen dentro de la política económica actual. Si todo va bien, es a partir del 2015 cuando se estabilizarán el porcentaje de deuda sobre PIB, teniendo en cuenta que en un situación recesiva como la actual el ritmo de ajuste debería tener en cuenta los multiplicadores fiscales, cuyo impacto en cada economía es diferente, de manera que se evite profundizar aún más el ciclo, aunque se continúe con la consolidación fiscal.