El 9 de mayo de este año hemos sido testigo de la mayor operación de salvamento financiero de la historia reciente por parte de organismos internacionales. La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional han puesto en marcha un mecanismo de préstamos a la economía griega por valor de 110.000 millones de euros en 3 años, para evitar la suspensión de pagos y el fuerte daño que podría ocasionar a la divisa europea.
Las turbulencias en los mercados financieros no han cesado, pero ahora la atención está puesta en países cuyas finanzas públicas o privadas están creando inquietud. El caso español es el más importante y preocupante, ya que un plan de ayuda similar al griego para nuestro país podría suponer tener que levantar más de 600.000 millones de euros en financiación. Por si acaso, la Unión Europea ha puesto en marcha un mecanismo de financiación excepcional dotado con 700.000 millones de euros para usarse en caso de peligro para la estabilidad del euro. Como podemos observar en el gráfico adjunto, la deuda pública de los distintos países en cuarentena son dispares, desde el 115% de la deuda pública griega que ha mantenido un alto nivel durante la última década, hasta países como Irlanda o España que tienen el nivel de deuda en torno al 60% y cuya trayectoria durante esta última década ha sido positiva. Quizás, lo que más preocupa a los mercados es la trayectoria de los desequilibrios fiscales recientes de España, ya que si no se toman medidas que logren equilibrar los déficit presupuestarios, la deuda podría dispararse a niveles parecidos al griego, con lo que sería imposible financiar esa deuda en un entorno de fuerte competencia de todos los estados por conseguir fondos para sus balances negativos.
Volviendo al mecanismo de préstamos a Grecia, el Fondo Monetario Internacional pondrá 10.000 millones de euros que combinados con otros 30.000 millones ofrecidos por la Unión Europea, ayudará a que el país heleno tenga cubiertas sus necesidades financieras durante el 2010. Será a partir del 2011 cuando tenga que acudir a nuevos préstamos del paquete total ofrecido, junto con la financiación que logre obtener de los mercados, aunque la implantación de las medidas comprometidas y su evolución, tendrá su impacto en la evolución de la confianza de los inversores internacionales.
Las medidas que se han puesto en marcha se han enfocadas hacia dos estrategias principales: la estabilidad de las finanzas públicas que debe conseguir enmarcar en una trayectoria descendente el nivel de deuda pública sobre el PIB, y para ello hay que tener en cuenta que el 75% de gasto público griego se corresponde con salarios a empleados públicos y pensiones, por lo que no existe muchas alternativas para reducir dicho gasto sino es reduciendo las partidas señaladas. Por otro lado, es necesario aumentar la competitividad de la economía griega, mediante reformas que mantengan estables los costes de producción y así la inflación quede estabilizada por debajo del resto de países, para que las exportaciones logren estimular el crecimiento económico.
Por último, es de destacar que al contrario que sucede con los préstamos que el FMI hace a muchos países, se ha dejado que fuese el gobierno griego el que estableciera el plan de ajuste que estimaran más correcto, y no al contrario exigiendo medidas como condición para obtener la financiación, y una de las medidas que el plan ha considerado prioritario es escoger la financiación multilateral ofrecida en detrimento de la reestructuración de la deuda en vigor, ya que esta última opción hubiese sido muy complicada ante la heterogeneidad de los acreedores y el momento excepcional en el que los mercados están envueltos.
Las turbulencias en los mercados financieros no han cesado, pero ahora la atención está puesta en países cuyas finanzas públicas o privadas están creando inquietud. El caso español es el más importante y preocupante, ya que un plan de ayuda similar al griego para nuestro país podría suponer tener que levantar más de 600.000 millones de euros en financiación. Por si acaso, la Unión Europea ha puesto en marcha un mecanismo de financiación excepcional dotado con 700.000 millones de euros para usarse en caso de peligro para la estabilidad del euro. Como podemos observar en el gráfico adjunto, la deuda pública de los distintos países en cuarentena son dispares, desde el 115% de la deuda pública griega que ha mantenido un alto nivel durante la última década, hasta países como Irlanda o España que tienen el nivel de deuda en torno al 60% y cuya trayectoria durante esta última década ha sido positiva. Quizás, lo que más preocupa a los mercados es la trayectoria de los desequilibrios fiscales recientes de España, ya que si no se toman medidas que logren equilibrar los déficit presupuestarios, la deuda podría dispararse a niveles parecidos al griego, con lo que sería imposible financiar esa deuda en un entorno de fuerte competencia de todos los estados por conseguir fondos para sus balances negativos.
Volviendo al mecanismo de préstamos a Grecia, el Fondo Monetario Internacional pondrá 10.000 millones de euros que combinados con otros 30.000 millones ofrecidos por la Unión Europea, ayudará a que el país heleno tenga cubiertas sus necesidades financieras durante el 2010. Será a partir del 2011 cuando tenga que acudir a nuevos préstamos del paquete total ofrecido, junto con la financiación que logre obtener de los mercados, aunque la implantación de las medidas comprometidas y su evolución, tendrá su impacto en la evolución de la confianza de los inversores internacionales.
Las medidas que se han puesto en marcha se han enfocadas hacia dos estrategias principales: la estabilidad de las finanzas públicas que debe conseguir enmarcar en una trayectoria descendente el nivel de deuda pública sobre el PIB, y para ello hay que tener en cuenta que el 75% de gasto público griego se corresponde con salarios a empleados públicos y pensiones, por lo que no existe muchas alternativas para reducir dicho gasto sino es reduciendo las partidas señaladas. Por otro lado, es necesario aumentar la competitividad de la economía griega, mediante reformas que mantengan estables los costes de producción y así la inflación quede estabilizada por debajo del resto de países, para que las exportaciones logren estimular el crecimiento económico.
Por último, es de destacar que al contrario que sucede con los préstamos que el FMI hace a muchos países, se ha dejado que fuese el gobierno griego el que estableciera el plan de ajuste que estimaran más correcto, y no al contrario exigiendo medidas como condición para obtener la financiación, y una de las medidas que el plan ha considerado prioritario es escoger la financiación multilateral ofrecida en detrimento de la reestructuración de la deuda en vigor, ya que esta última opción hubiese sido muy complicada ante la heterogeneidad de los acreedores y el momento excepcional en el que los mercados están envueltos.